¡Qué solitas os han dejado!
Ni una triste compañía de alfombra verde.
Lo justo para poder vivir,
agua justa y justa tierra insípida.
Solitas en el páramo y a los pies del caminante,
a merced del chaparrón y los niños silvestres.
Tiempos difíciles en el semillero
hasta brotar entre vuestras hermanas.
Creciendo hasta la flor en cómoda maceta.
Tanto esfuerzo para acabar aquí,
tanta lucha para empezar de nuevo.
Como nosotros.
Una vida para nada.